La Preciosa existencia humana

Al ser preguntado por el origen y el significado de la vida humana, el Buda dijo que “al igual que un cazador herido por una flecha no se pregunta por el origen de la misma, el tipo de madera que la compone o la clase de acero que forma su punta sino que lo primordial es poder extraérsela de su brazo, así el ser humano debe esforzarse en eliminar la raiz del sufrimiento que es la ignorancia, sin atender a otras cuestiones”.
Así pues, una vez comprendido que el origen es una cuestión que como humanos es extremadamente complicado de asimiliar, podemos establecer una pequeña imagen visual para formarnos una idea de lo que puede ser nuestra existencia.
Imaginemos que somos puntos de luz blanca sin principio ni final cuyo objetivo es ir mejorando la calidad de esa luz hasta fundirse con el Todo Primordial. Para mejorar la calidad de nuestra luz, debemos ir acumulando experiencias a través de múltiples existencias bajo cualquier apariencia y condición que sea favorable para asimilar las experiencias que necesitamos aprender en cada momento temporal.
Cuando se dan las circunstancias para nacer como humanos, necesitamos un vehículo que nos permita vivir esas experiencias en el lugar donde viven los humanos. Ese vehículo esta compuesto por cinco agregados que son:
  1. El cuerpo
  2. Los sentimientos y sensaciones
  3. Las percepciones y la memoria
  4. Los estados mentales
  5. La conciencia
Estos cinco agregados permiten que nos desarrollemos como humanos y vayamos acumulando las experiencias necesarias de la vida actual. Cuando las circunstancias necesarias para que nos manifestemos como humanos cesan, abandonamos ésta vida con la carga de las acciones acumuladas.
Esta carga de acciones determinarán la calidad del próximo renacimiento, puesto que cada acción tiene su origen y su consecuencia. Todo está interrelacionado, todo tiene su causa y su efecto. Es la ley del Karma, y determina como es nuestro presente dependiendo de nuestras acciones pasadas (ya sea en la existencia presente o en anteriores existencias) y como será nuestro futuro según nuestras acciones del presente.
Es por esto que la vida humana es una preciosa y valiosa oportunidad para producir karma positivo que nos ayude a renacer en beneficiosas circunstancias y eliminar el karma negativo producido por las acciones negativas que realizamos en el pasado.
Buda dijo que es más difícil renacer como humanos que una tortuga que viva en el fondo del océano salga a la superficie una vez cada 100 años y justo entre por el hueco de un pequeño aro flotando por la inmensidad del océano.
Para aprovechar pues esta valiosísima oportunidad, tenemos la inmensa fortuna de conocer y practicar el Dharma.