Wabi Sabi o la Perfección de la Impermanencia

Los humanos siempre nos hemos sentido imperfectos de un modo u otro, y probablemente siempre nos sentiremos así. A lo largo de una vida no podemos escaparnos de lo obvio: nunca obtendremos ningún ideal de perfección ya sea físico, mental o espiritual; más allá de asumir la perfección de quien ya somos, con nuestros defectos y faltas.
Y lo que es cierto para nosotros lo es para todo el mundo, aunque sus vidas puedan parecer increíblemente brillantes ante nuestros ojos. Todos nosotros somos, ni más ni menos maravillosos mortales ordinarios e imperfectos.
Entonces ¿por qué no darnos un respiro? ¿Por qué no celebrar nuestras faltas, nuestras imperfecciones y nuestras insatisfacciones?


En Japón existe un punto de vista sobre todas las cosas que aprecia el valor de lo imperfecto, inacabado y con fallos.

Se llama Wabi Sabi

El primer término se refiere a algo que es sencillo y sin pretensiones y el segundo apunta a la belleza que viene con el tiempo.
Wabi sabi es el punto de vista estético que da vida a formas de arte japonesas como la ceremonia del té y la cerámica.
Es un punto de vista estético que ve la belleza en lo modesto y humilde, lo irregular y terrenal. Sostiene que la belleza en la pátina que surge de la vejez o en los cambios que vienen del uso de algo está en las grietas, en las zonas gastadas por el uso, en la corrosion verdosa del bronce o en la forma del musgo en una piedra. A los japoneses les complacen los errores y las imperfecciones…