sábado, 29 de marzo de 2014

El gaming mató la meditación

Desde muchos meses atrás, conseguí establecer la rutina de meditar dos veces al día de manera regular.

En cierta ocasión encontré una aplicación que podía controlar mis tiempos de meditación, compartirlos con amigos y recibir "premios" estrellas cada vez que conseguía un número determinado de días consecutivos meditando.


Debo reconocer que adquirí un hábito nunca antes conseguido y una regularidad digna del mejor yogi, pero internamente, sentía que la "calidad" de mis meditaciones se iba empobreciendo. Ya rara vez llegaba a entrar a ese estado meditativo tan especial e imposible de definir.

La explicación era que poco a poco la meditación se había convertido en un medio para alcanzar el siguiente logro, la siguiente estrella, el próximo hito.

Al dejar de utilizar el programa, las meditaciones volvieron a ser profundas y tranquilas como un lago cristalino.

No conseguí mas estrellas, dejé de acumular logros, y con la meditación verdadera, volví a perderlo todo.

Y es que como dijo Buda "Con la meditación no he ganado nada, sino que lo he perdido todo".


Cuando como, como.
Cuando duermo, duermo.
Cuando medito, medito.
Buda