viernes, 17 de enero de 2014

Cuando necesito ver mejor, cierro los ojos

En situaciones cotidianas en las que necesito observar mejor, como al intentar abrir una puerta a oscuras o manipular cualquier interruptor con poca luz, tengo la costumbre de cerrar los ojos!

Aunque pueda parecer un contrasentido, con ello consigo focalizar toda mi atención en la acción que estoy realizando, sin distracciones periféricas.

Siento intensamente como mis dedos agarran la llave y busco con el tacto la cerradura. En ese instante solo existe la llave y la cerradura para mí.

Con esta sencilla técnica de direccionar la atención, consigo realizar la tarea mucho más rápido que si estuviera con la mente dispersa y observando varios objetos externos.
Es una prueba de que la atención plena sobre el instante nos hace mas capaces y hábiles en cualquier situación de la vida diaria.

Recuerda que la atención es como el foco de una linterna lo que no alumbra, no existe para ti.